En este año se recuerda el centenario de la segunda guerra mundial, al parecer en la actualidad no existe una "Gran guerra", pero si tenemos un conjunto de mini guerras que analizadas en su conjunto parece que la historia se vuelve a repetir. Con todo, recomiendo un importante libro que narra las barbaridades que ocurrieron en la primera guerra mundial, para ya no volverlas a repetirlas. El libro completo aquí.
viernes, 19 de septiembre de 2014
A 100 años de la Segunda Guerra Mundial
En este año se recuerda el centenario de la segunda guerra mundial, al parecer en la actualidad no existe una "Gran guerra", pero si tenemos un conjunto de mini guerras que analizadas en su conjunto parece que la historia se vuelve a repetir. Con todo, recomiendo un importante libro que narra las barbaridades que ocurrieron en la primera guerra mundial, para ya no volverlas a repetirlas. El libro completo aquí.
viernes, 12 de septiembre de 2014
Convención Americana sobre Derechos Humanos - Comentario

Esta obra pretende ser una herramienta accesible, para conocer el alcance de los derechos de este instrumento regional; ya que resume, de forma concisa e integral, las interpretaciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre cada artículo. Incluye además opiniones académicas relevantes, las referencias al sistema internacional de derechos humanos y de derecho comparado, que pueden ayudar a perfilar y contextualizar el contenido de un determinado precepto. Solicitamos su registro en el enlace más abajo.
Para leer el texto completo, aquí.
El derecho a la consulta previa de los pueblos indígenas en Derecho Internacional
Introducción
1. Fundamentacion del derecho a la consulta previa
1.1. Reconocimiento de la naturaleza colectiva de los Derechos Humanos
1.2. El Reconocimiento de la capacidad jurídica a los pueblos indígenas y la conformación de una ciudadanía multicultural
1.3. Los pueblos indígenas y su derecho a la libre determinación
2. Marco jurídico internacional del derecho a la consulta previa
2.1. Los Convenios de la OIT (Nos. 107 y 169)
2.2. Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (Declaración)
2.3. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC)
2.4. Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (ICERD)
2.5. Normas sobre derechos humanos aplicables a la región americana
2.6. La consulta previa en el Sistema Africano de Derechos Humanos
3. Aspectos fundamentales sobre el derecho a la consulta previa
3.1. Aplicación personal
3.2. Alcance material
3.2.1. Sobre medidas legislativas o administrativas que puedan afectarles directamente
3.2.2. Realización de actividades extractivas
3.2.3. Traslado de territorios indígenas
3.2.4. Militarización de territorios indígenas
3.3. Forma de aplicación
3.3.1. Carácter previo de la consulta
3.3.2. Información como parte de la consulta
3.3.3. Actuación de buena fe entre las partes
3.3.4. Implementación de procedimientos apropiados
3.3.5. Participación de las instituciones representativas indígenas
3.3.6. Su finalidad debe ser lograr un acuerdo o el consentimiento de los pueblos indígenas
3.3.7. La consulta previa como un proceso de diálogo fomenta el cumplimiento de los acuerdos
3.4. Obligatoriedad de la consulta previa
3.4.1. El deber de consultar dimana de la obligación de los Estados de cumplir con los tratados
3.5. Entidades relacionadas al proceso de consulta previa
3.5.1. El rol de las empresas en la celebración de consultas
3.5.2. El rol de los organismos financieros sobre la celebración de consultas
4. Consulta o consentimiento: ¿existe un tránsito de la consulta al consentimiento?
5. El derecho a la consulta previa en los sistemas regionales de derechos humanos
5.1. La consulta previa en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos
5.1.1. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)
5.1.2. La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH)
5.2. La consulta previa en el Sistema Africano de Derechos Humanos
Apreciaciones finales
Para leer el libro completo aquí.
Derechos Humanos y Políticas Públicas
Recomiendo a nuestros lectores este importante libro sobre Derechos Humanos y Políticas Públicas, para leerlo completo, aquí.
jueves, 4 de septiembre de 2014
Revista de la Universidad Católica del Ecuador
Ponemos a disposición de nuestros lectores una importante revista histórica editada por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, con temas variados entre otros de filosofía y derecho:
Tomo 1 Tomo 11 Tomo 21 Tomo 41
Tomo 2 Tomo 12 Tomo 22 Tomo 32 Tomo 42
Tomo 3 Tomo 13 Tomo 23 Tomo 33 Tomo 43
Tomo 4 Tomo 14 Tomo 24 Tomo 34 Tomo 44
Tomo 5 Tomo 15 Tomo 25 Tomo 35 Tomo 45
Tomo 6 Tomo 16 Tomo 26 Tomo 36 Tomo 46
Tomo 7 Tomo 17 Tomo 27 Tomo 37 Tomo 47
Tomo 8 Tomo 18 Tomo 28 Tomo 38 Tomo 48
Tomo 9 Tomo 19 Tomo 29 Tomo 39 Tomo 49
Tomo 10 Tomo 20 Tomo 30-31 Tomo 40 Tomo 50
Tomo 51 Tomo 61 Tomo 71 Tomo 81
Tomo 52 Tomo 62 Tomo 72 Tomo 82
Tomo 53 Tomo 63 Tomo 73 Tomo 83
Tomo 54 Tomo 64 Tomo 74 Tomo 84
Tomo 55 Tomo 65 Tomo 75 Tomo 85
Tomo 56 Tomo 66 Tomo 76 Tomo 86
Tomo 57 Tomo 67 Tomo 77 Tomo 87
Tomo 58 Tomo 68 Tomo 78 Tomo 88
Tomo 59 Tomo 69 Tomo 79 Tomo 89
Tomo 60 Tomo 70 Tomo 80
Tomo 1 Tomo 11 Tomo 21 Tomo 41
Tomo 2 Tomo 12 Tomo 22 Tomo 32 Tomo 42
Tomo 3 Tomo 13 Tomo 23 Tomo 33 Tomo 43
Tomo 4 Tomo 14 Tomo 24 Tomo 34 Tomo 44
Tomo 5 Tomo 15 Tomo 25 Tomo 35 Tomo 45
Tomo 6 Tomo 16 Tomo 26 Tomo 36 Tomo 46
Tomo 7 Tomo 17 Tomo 27 Tomo 37 Tomo 47
Tomo 8 Tomo 18 Tomo 28 Tomo 38 Tomo 48
Tomo 9 Tomo 19 Tomo 29 Tomo 39 Tomo 49
Tomo 10 Tomo 20 Tomo 30-31 Tomo 40 Tomo 50
Tomo 51 Tomo 61 Tomo 71 Tomo 81
Tomo 52 Tomo 62 Tomo 72 Tomo 82
Tomo 53 Tomo 63 Tomo 73 Tomo 83
Tomo 54 Tomo 64 Tomo 74 Tomo 84
Tomo 55 Tomo 65 Tomo 75 Tomo 85
Tomo 56 Tomo 66 Tomo 76 Tomo 86
Tomo 57 Tomo 67 Tomo 77 Tomo 87
Tomo 58 Tomo 68 Tomo 78 Tomo 88
Tomo 59 Tomo 69 Tomo 79 Tomo 89
Tomo 60 Tomo 70 Tomo 80
miércoles, 3 de septiembre de 2014
CARTA DEL PAPA FRANCISCO A LOS PARTICIPANTES DEL XIX CONGRESO INTERNACIONAL DE LA ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE DERECHO PENAL Y DEL III CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN LATINOAMERICANA DE DERECHO PENAL Y CRIMINOLOGÍA

Señor Presidente y señor Secretario Ejecutivo:
Con estas letras, deseo hacer llegar mi saludo a todos los participantes del XIX Congreso Internacional de la Asociación Internacional de Derecho Penal y del III Congreso de la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología, dos importantes foros que permiten a profesionales de la justicia penal reunirse, intercambiar puntos de vista, compartir preocupaciones, profundizar en temas comunes y atender a problemáticas regionales, con sus particularidades sociales, políticas y económicas. Junto con los mejores deseos para que sus trabajos obtengan abundantes frutos, les quiero expresar mi agradecimiento personal, y también el de todos los hombres de buena voluntad, por su servicio a la sociedad y su contribución al desarrollo de una justicia que respete la dignidad y los derechos de la persona humana, sin discriminación, y tutele debidamente a las minorías.
Bien saben Ustedes que el Derecho penal requiere un enfoque multidisciplinar, que trate de integrar y armonizar todos los aspectos que confluyen en la realización de un acto plenamente humano, libre, consciente y responsable. También la Iglesia quisiera decir una palabra como parte de su misión evangelizadora, y en fidelidad a Cristo, que vino a “anunciar la libertad a los cautivos” (Lc 4, 18). Por eso, me animo a compartir con Ustedes algunas ideas que llevo en el alma y que forman parte del tesoro de la Escritura y de la experiencia milenaria del Pueblo de Dios.
Desde los primeros tiempos cristianos, los discípulos de Jesús se han esforzado por hacer frente a la fragilidad del corazón humano, tantas veces débil. De diversas maneras y con variadas iniciativas, han acompañado y sostenido a quienes sucumben bajo el peso del pecado y del mal. A pesar de los cambios históricos, han sido constantes tres elementos: la satisfacción o reparación del daño causado; la confesión, por la que el hombre expresa su conversión interior; y la contrición para llegar al encuentro con el amor misericordioso y sanador de Dios.
1. La satisfacción. El Señor ha ido enseñando, poco a poco, a su pueblo que hay una asimetría necesaria entre el delito y la pena, que un ojo o un diente roto no se remedia rompiendo otro. Se trata de hacer justicia a la víctima, no de ajusticiar al agresor.
Un modelo bíblico de satisfacción puede ser el Buen Samaritano. Sin pensar en perseguir al culpable para que asuma las consecuencias de su acto, atiende a quien ha quedado al costado del camino malherido y se hace cargo de sus necesidades (cf. Lc10, 25-37).
En nuestras sociedades tendemos a pensar que los delitos se resuelven cuando se atrapa y condena al delincuente, pasando de largo ante los daños cometidos o sin prestar suficiente atención a la situación en que quedan las víctimas. Pero sería un error identificar la reparación sólo con el castigo, confundir la justicia con la venganza, lo que sólo contribuiría a incrementar la violencia, aunque esté institucionalizada. La experiencia nos dice que el aumento y endurecimiento de las penas con frecuencia no resuelve los problemas sociales, ni logra disminuir los índices de delincuencia. Y, además, se pueden generar graves problemas para las sociedades, como son las cárceles superpobladas o los presos detenidos sin condena… En cuántas ocasiones se ha visto al reo expiar su pena objetivamente, cumpliendo la condena pero sin cambiar interiormente ni restablecerse de las heridas de su corazón.
A este respecto, los medios de comunicación, en su legítimo ejercicio de la libertad de prensa, juegan un papel muy importante y tienen una gran responsabilidad: de ellos depende informar rectamente y no contribuir a crear alarma o pánico social cuando se dan noticias de hechos delictivos. Están en juego la vida y la dignidad de las personas, que no pueden convertirse en casos publicitarios, a menudo incluso morbosos, condenando a los presuntos culpables al descrédito social antes de ser juzgados o forzando a las víctimas, con fines sensacionalistas, a revivir públicamente el dolor sufrido.
2. La confesión es la actitud de quien reconoce y lamenta su culpa. Si al delincuente no se le ayuda suficientemente, no se le ofrece una oportunidad para que pueda convertirse, termina siendo víctima del sistema. Es necesario hacer justicia, pero la verdadera justicia no se contenta con castigar simplemente al culpable. Hay que avanzar y hacer lo posible por corregir, mejorar y educar al hombre para que madure en todas sus vertientes, de modo que no se desaliente, haga frente al daño causado y logre replantear su vida sin quedar aplastado por el peso de sus miserias.
Un modelo bíblico de confesión es el buen ladrón, al que Jesús promete el paraíso porque fue capaz de reconocer su falta: “Lo nuestro es justo, pues recibimos la paga de nuestros delitos; éste en cambio no ha cometido ningún crimen” (Lc 23, 41).
Todos somos pecadores; Cristo es el único justo. También nosotros corremos el riesgo de dejarnos llevar en algún momento por el pecado, el mal, la tentación. En todas las personas convive la capacidad de hacer mucho bien con la posibilidad de causar tanto mal, aunque uno lo quiera evitar (cf. Rm 7,18-19). Y tenemos que preguntarnos por qué algunos caen y otros no, siendo de su misma condición.
No pocas veces la delincuencia hunde sus raíces en las desigualdades económicas y sociales, en las redes de la corrupción y en el crimen organizado, que buscan cómplices entre los más poderosos y víctimas entre los más vulnerables. Para prevenir este flagelo, no basta tener leyes justas, es necesario construir personas responsables y capaces de ponerlas en práctica. Una sociedad que se rige solamente por las reglas del mercado y crea falsas expectativas y necesidades superfluas, descarta a los que no están a la altura e impide que los lentos, los débiles o los menos dotados se abran camino en la vida (cf. Evangelii Gaudium, 209).
3. La contrición es el pórtico del arrepentimiento, es esa senda privilegiada que lleva al corazón de Dios, que nos acoge y nos ofrece otra oportunidad, siempre que nos abramos a la verdad de la penitencia y nos dejemos transformar por su misericordia. De ella nos habla la Escritura Santa cuando refiere la actitud del Buen Pastor, que deja a las noventa y nueve ovejas que no requieren de sus cuidados y sale a buscar a la que anda errante y perdida (cf.Jn 10,1-15; Lc 15,4-7), o la del Padre bueno, que recibe a su hijo menor sin recriminaciones y con el perdón (cf. Lc 15, 11-32). También es significativo el episodio de la mujer adúltera, a la que Jesús le dice: “Vete y en adelante no peques más” (Jn 8,11b). Aludiendo, asimismo, al Padre común, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos (cf. Mt 5,45), Jesús invita a sus discípulos a ser misericordiosos, a hacer el bien a quien les hace mal, a rezar por los enemigos, a poner la otra mejilla, a no guardar rencor…
La actitud de Dios, que primerea al hombre pecador ofreciéndole su perdón, se presenta así como una justicia superior, al mismo tiempo ecuánime y compasiva, sin que haya contradicción entre estos dos aspectos. El perdón, en efecto, no elimina ni disminuye la exigencia de la rectificación, propia de la justicia, ni prescinde de la necesidad de conversión personal, sino que va más allá, buscando restaurar las relaciones y reintegrar a las personas en la sociedad. Aquí me parece que se halla el gran reto, que entre todos debemos afrontar, para que las medidas que se adopten contra el mal no se contenten con reprimir, disuadir y aislar a los que lo causaron, sino que les ayuden a recapacitar, a transitar por las sendas del bien, a ser personas auténticas que lejos de sus miserias se vuelvan ellas mismas misericordiosas. Por eso, la Iglesia plantea una justicia que sea humanizadora, genuinamente reconciliadora, una justicia que lleve al delincuente, a través de un camino educativo y de esforzada penitencia, a su rehabilitación y total reinserción en la comunidad.
Qué importante y hermoso sería acoger este desafío, para que no cayera en el olvido. Qué bueno que se dieran los pasos necesarios para que el perdón no se quedara únicamente en la esfera privada, sino que alcanzara una verdadera dimensión política e institucional y así crear unas relaciones de convivencia armoniosa. Cuánto bien se obtendría si hubiera un cambio de mentalidad para evitar sufrimientos inútiles, sobre todo entre los más indefensos.
Queridos amigos, vayan adelante en este sentido, pues entiendo que aquí radica la diferencia entre una sociedad incluyente y otra excluyente, que no pone en el centro a la persona humana y prescinde de los restos que ya no le sirven.
Me despido encomendándolos al Señor Jesús, que en los días de su vida terrena, fue apresado y condenado injustamente a muerte, y se identificó con todos los encarcelados, culpables o no (“Estuve preso y me visitaron”, Mt 25,36). Él descendió también a esas oscuridades creadas por el mal y el pecado del hombre para llevar allí la luz de una justicia que dignifica y enaltece, para anunciar la Buena Nueva de la salvación y de la conversión. Él, que fue despojado inicuamente de todo, les conceda el don de la sabiduría, para que sus diálogos y consideraciones se vean recompensadas con el acierto.
Les ruego que recen por mí, pues lo necesito bastante.
Cordialmente,
FRANCISCO
Vaticano, 30 de mayo de 2014
Ecuador y Francia, diálogos científicos y políticos (1735-2013)

Presentación
Agradecimientos
Preámbulo de María Fernanda Espinosa Garcés, ministra coordinadora de Patrimonio
Preámbulo de Jean-Baptiste Main de Boissière, embajador de Francia
Presentación de los conferencistas
Introducción
La primera Misión Geodésica francesa en el Perú y la determinación de la forma de la Tierra (1735-1744)
Bernard Francou
Bernard Francou
Los primeros registros arqueológicos científicos en Ecuador: la primera Misión Geodésica
Francisco Valdez
Francisco Valdez
Un diálogo científico tripartito: la Misión Geodésica, los jesuitas y los criollos
Carlos Espinosa y Elisa Sevilla
Carlos Espinosa y Elisa Sevilla
Las Luces francesas y el siglo XVIII quiteño: un descubrimiento recíproco
Bernard Lavallé
Bernard Lavallé
Quito al compás de la libertad de los antiguos (1809-1812)
Georges Lomné
Georges Lomné
La Constitución quiteña de 1812 y las ideas políticas francesas
Juan J. Paz y Miño Cepeda
Juan J. Paz y Miño Cepeda
Bodas de jequitibá entre la arqueología francesa y el Ecuador
Stéphen Rostain
Stéphen Rostain
L´Equateur et la France: un dialogue scientifique et politique (1735-2013)
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